Koch: La paz entre las Iglesias, una responsabilidad para Europa

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Koch: La paz entre las Iglesias, una responsabilidad para Europa
Fonte: VATICANO

En la conferencia “Religiones y diplomacia”, que se lleva a cabo en Roma del 28 al 30 de septiembre con motivo del trigésimo aniversario de la Asociación Internacional “Caridad Política”, el prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos reflexionó sobre las raíces culturales y espirituales de Europa. En entrevista concedida a Vatican News, exhorta a las Iglesias a recuperar la unidad y, por lo tanto, la paz, para poder contribuir a construirla en la sociedad

Maria Milvia Morciano – Ciudad del Vaticano “Primero debemos recuperar la paz dentro de la Iglesia y entre todas las Iglesias.

El ecumenismo puede ayudar a vivir en equilibrio en medio de la multiplicidad”, indica el cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, en entrevista concedida a Vatican News, hablando de la primera contribución que los cristianos pueden hacer a la paz.

También lo dijo en la conferencia “Religiones y diplomacia”, que se lleva a cabo del 28 al 30 de septiembre, en el Palacio de San Calixto, en Roma, con motivo del trigésimo aniversario de la Asociación Internacional “Caridad Política”. ¿Qué pueden aportar las religiones a la búsqueda de la paz, y qué papel le corresponde a la diplomacia en la resolución de los conflictos?

De estas preguntas surge la iniciativa.

La presentación también hace referencia a una creciente demanda de puntos de referencia morales en la vida pública, mientras que las transformaciones científicas y tecnológicas plantean nuevas cuestiones a las sociedades y a los gobiernos.

La sesión inaugural contó además con la presencia de representantes diplomáticos ante la Santa Sede y de Maria Angela Falà, ex presidenta de la Unión Budista Italiana.

Una Europa más amplia que su economía El cardenal partió de una imagen familiar del continente: la Unión Europea, sus instituciones, el mercado común, el euro.

Se trata de una construcción decisiva, surgida también de la voluntad de impedir que se repitan las guerras que han devastado a Europa.

Su identidad, sin embargo, no se limita a las estructuras económicas y políticas.

Para Koch, Europa es también una realidad histórica, espiritual y cultural, y de ahí surge la pregunta en la que basó su intervención: ¿puede conservar un futuro si pierde la conciencia de sus orígenes?

También destacó el parentesco entre las palabras “cultura” y “culto”, para volver a centrar la atención en la dimensión religiosa que ha contribuido a formar las culturas, mientras que hoy en día la cultura y el culto suelen considerarse ajenos entre sí.

Para comprender las raíces europeas, propuso la imagen de tres colinas, el Gólgota de Jerusalén, la Acrópolis de Atenas y el Capitolio de Roma, en las que ve el encuentro entre la herencia bíblica, el pensamiento griego y la tradición jurídica romana, y retomó las palabras de Benedicto XVI, quien, en su discurso ante el Bundestag en 2011, indicó que ese encuentro es uno de los orígenes de la cultura europea.

En la herencia griega, Koch reconoce la búsqueda del bien y de la verdad: una democracia, observó, necesita una ley y un criterio de justicia que no dependan únicamente de la voluntad de la mayoría.

La fe cristiana, al encontrarse con la filosofía griega, asumió la búsqueda racional de la verdad como parte de su propia historia.

De la antigua Roma, en cambio, el purpurado destacó la tradición jurídica y la capacidad de confrontar el cristianismo con el poder político, de las cuales se desarrolló también la distinción entre Iglesia y Estado, esencial para la libertad de conciencia.

Estas raíces, según su interpretación, no se refieren únicamente al pasado.

Hay tres principios que Europa está llamada a transmitir: la referencia a Dios, la dignidad de la persona y la sociabilidad.

El ser humano, afirmó, no puede concebirse como un individuo aislado, porque realiza su libertad en la relación con los demás.

Koch señaló que hay un profundo debilitamiento del respeto por la vida humana, vinculado a la pérdida de la conciencia de la presencia de Dios en la vida pública.

Recordar las raíces cristianas, precisó, no significa pedir una posición privilegiada para la Iglesia, sino reconocer un componente de la historia cultural europea y cuestionarse acerca de su vitalidad actual.

La paz también comienza desde las Iglesias En la entrevista, ante la pregunta sobre qué contribución pueden aportar las Iglesias allí donde la política y la diplomacia tienen dificultades para encontrar una salida, el cardenal Koch comienza con un análisis dirigido al mundo cristiano.

Hay que partir, recuerda, de los malentendidos, las diferencias y las polarizaciones presentes hoy en día, subrayando la necesidad de “recuperar también la paz entre todas las Iglesias”.

Solo a partir de relaciones vividas de esta manera, sostiene, los cristianos pueden ayudar a la sociedad a buscar la unidad y la paz.

El camino ecuménico puede ofrecer una experiencia de convivencia en la que la multiplicidad no impida la búsqueda de la unidad.

En este sentido, Koch evoca el lema agustiniano de León XIV, In illo uno unum: una referencia para la Iglesia católica, para el ecumenismo y, desde su perspectiva, también para la convivencia civil.

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