Lecturas de la Misa del 02 de Agosto de 2026

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Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 55, 1-3

 

Esto dice el Señor:

«Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche.

¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura?

Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.

Inclinad vuestro oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis.

Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David».

Palabra de Dios.



Salmo

Sal 144, 8-9. 15-16. 17-18

 

R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.

R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.

Los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente.

R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones.

Cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.

R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.



Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39

 

Hermanos:

¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?

Pero en todo esto vencemos de sobra a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Palabra de Dios.



Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 14, 13-21

 

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.

Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:

«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».

Jesús les replicó:

«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».

Ellos le replicaron:

«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».

Les dijo:

«Traédmelos».

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor.

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