175 años de atención, dignidad y paz en Jerusalén.
En el Hospital Saint-Louis, cristianos, judíos y musulmanes trabajan juntos para acompañar a cada paciente, sin distinción alguna.
Incluso en medio de la guerra, este lugar se ha mantenido como un espacio de paz y humanidad para los enfermos en la etapa final de su vida.
Una misión resumida en estas palabras del Papa León XIV: «Dar más vida a los días que quedan por vivir».
El centro pertenece a la Congregación de las Hermanas de San José de la Aparición y las religiosas también participan en la atención, convencidas de que lo esencial es el amor con el que se recibe y acompaña a cada paciente.
Para conmemorar este aniversario, el cardenal Pierbattista Pizzaballa presidió una misa, en presencia, entre otros, del patriarca ortodoxo Teófilo III y del cardenal Rainer Woelki.