La profundización de los conflictos, la polarización y las heridas sociales que atraviesa el país llevó al arzobispo de La Paz, en una nueva carta pastoral, a convocar a la Iglesia paceña a una renovación profunda. El documento, que llama a iniciar la última fase del Sínodo Diocesano, plantea como respuesta a esta realidad recuperar la unidad, la fraternidad y poner a Jesucristo en el centro de la misión de la Iglesia.
Vatican News La Arquidiócesis de La Paz se prepara para la última etapa de su Sínodo Diocesano, un proceso iniciado en 2022 con el propósito de renovar la Iglesia y responder, desde la fe, a los desafíos de la realidad actual. El camino recorrido ha comprendido cuatro etapas: un año introductorio, un año doctrinal, un año dedicado a la espiritualidad y, finalmente, las Asambleas Sinodales. En el marco de la presentación de la Carta Pastoral «Hacer de Cristo el corazón de nuestra Iglesia», el vocero del Arzobispado de La Paz, Padre Iván Bravo anunció el inicio de la etapa decisiva del Sínodo Diocesano que busca renovar la estructura eclesial y centralizar su misión en Jesucristo. El Sínodo no pretende ser solamente una modificación de actividades o estructuras, sino una renovación profunda de la vida y misión de la Iglesia, volviendo a Cristo como fuente de la fe y de la esperanza. La Paz. Una ciudad herida Esta renovación se plantea en medio de una ciudad marcada por profundas heridas. La Paz vive conflictos sociales, bloqueos, polarización, pobreza, informalidad laboral, violencia e inseguridad. Muchas personas enfrentan diariamente estrés, dificultades económicas y falta de oportunidades. Ante esta realidad, la Iglesia está llamada a ser signo de fraternidad, unidad y esperanza, acercándose especialmente a quienes sufren. La carta pastoral también dirige una mirada especial a las comunidades rurales de las vicarías Illimani y Yungas, reconociendo el esfuerzo de sus habitantes y de quienes trabajan en la evangelización. Allí existen desafíos como la desigualdad, la falta de oportunidades, las dificultades para acceder a los sacramentos y los problemas medioambientales y sociales. El sínodo: un tiempo de gracia En este contexto, el Sínodo es presentado como un tiempo de gracia y renovación. Inspirándose en el relato de los discípulos de Emaús, se recuerda que Cristo camina junto a su Iglesia, ilumina su camino con la Palabra y hace arder nuevamente los corazones. Por ello, la última etapa del Sínodo invita a toda la Iglesia paceña a orar, escuchar, dialogar y discernir juntos. El objetivo es construir una Iglesia más sinodal, misionera y cercana a las personas, confiando en que el Espíritu Santo guía este camino.