Del 10 al 13 y del 17 al 20 de septiembre regresa el encuentro cultural promovido por los frailes del Sacro Convento. En el octavo centenario de la muerte del Poverello, la duodécima edición pone en el centro la vida, observada a través de las relaciones, la cultura, la espiritualidad, el bienestar y las nuevas tecnologías.
Maria Milvia Morciano – Ciudad del Vaticano Un árbol nacido de una semilla, con los brazos de Francisco abiertos como ramas. Es la imagen elegida para acompañar la duodécima edición del Cortile di Francesco, que regresa a Asís del 10 al 13 y del 17 al 20 de septiembre con un título deliberadamente sencillo: Una buena noticia. Y la noticia es la vida. Precisamente en el año en que se conmemoran los ochocientos años de la muerte del Santo de Asís, el encuentro promovido por los frailes del Sacro Convento intenta interrogar al presente partiendo de aquello que afecta más directamente a cada persona: la calidad de la existencia y de las relaciones que la construyen. Nacido de la experiencia del Cortile dei Gentili, promovido por el entonces Pontificio Consejo para la Cultura para favorecer el encuentro entre creyentes y no creyentes, el Cortile di Francesco ha ampliado progresivamente su horizonte. Investigadores, artistas, hombres y mujeres de las instituciones, representantes del mundo científico y religioso están llamados a confrontarse mediante lenguajes y competencias diferentes. La idea que lo sustenta es profundamente franciscana: considerar la fraternidad no solo como una disposición individual, sino como una posible categoría cultural a través de la cual interpretar la sociedad. La vida en las relaciones Precisamente la relación entre la especialización de los saberes y la necesidad de recomponer una visión global del ser humano es uno de los puntos en los que insiste fray Giulio Cesareo, OFMConv, director de la Oficina de Comunicación del Sacro Convento. El Cortile, explica, quiere abordar las cuestiones contemporáneas no de manera abstracta, sino partiendo de sus consecuencias concretas sobre la existencia de las personas, poniendo las competencias científicas, críticas, estéticas, institucionales y religiosas «al servicio de la vida». Una perspectiva que encuentra en Francisco un referente preciso. «La calidad de la existencia —observa Cesareo— se mide esencialmente por las relaciones que nos construyen y que moldean la orientación de nuestra vida en común». Es en esta amplia acepción como el tema elegido para 2026 abarca la felicidad y la espiritualidad, la salud y la cultura, las relaciones humanas y las transformaciones tecnológicas. De la música a la inteligencia artificial El programa traduce esta pluralidad en encuentros, espectáculos, música y momentos de reflexión. El 13 de septiembre, en la Plaza Superior de San Francisco, está prevista la actuación de Giovanni Allevi en un concierto con la Orquesta Sinfónica Italiana. El 18 de septiembre, en cambio, regresa la colaboración con la compañía #SIneNOmine de la Casa de Reclusión de Spoleto, que pondrá en escena Occhi e gabbie – La cella che chiude / la cella che salva («Ojos y jaulas: la celda que cierra / la celda que salva»), una obra dedicada a la relación entre prisión y libertad. También se reservará un espacio a las transformaciones introducidas por la inteligencia artificial. El 19 de septiembre, fray Paolo Benanti, TOR, participará en un diálogo interdisciplinario sobre la IA, mientras se presentarán el proyecto Polisophia y el volumen Il Pendolo dell’algoritmo («El péndulo del algoritmo»), de Ruben Razzante y Marco Rottigni. Ese mismo día, el padre Cosimo Schena se reunirá con jóvenes y adultos para abordar los temas de las relaciones, la fe y la espiritualidad. El programa incluye también Assisi4life, el festival promovido por el Ayuntamiento de Asís y nacido de una idea de Barbara Carli, dedicado al movimiento, la alimentación y los estilos de vida sostenibles. Una presencia coherente con la decisión de considerar el bienestar no de manera aislada, sino dentro de una concepción más amplia de la persona. Las Laude por las calles de Asís La clausura, el domingo 20 de septiembre, devolverá el Cortile a las raíces espirituales y musicales de la tradición franciscana. Sia Laudato San Francesco, definida por los organizadores como una devoción popular y una liturgia musical para «lo primer Frate minore» («el primer Fraile menor»), contará con la participación de conjuntos y coros de Umbría y de otras regiones italianas. Las Laude resonarán por las calles del centro histórico de Asís hasta llegar finalmente a la Basílica Superior, donde el recorrido continuará con el repertorio gregoriano y la polifonía sacra. La propia imagen elegida para esta edición resume simbólicamente el recorrido. Francisco es un árbol que brota de una semilla; sus ramas se extienden hasta abarcar una comunidad. Ochocientos años después de su muerte, el Cortile vuelve así a partir de una pregunta muy concreta: ¿qué hace que la vida sea plenamente humana y qué relaciones permiten todavía hoy que crezca?