Al finalizar el Ángelus en Castel Gandolfo, el Papa dirigió una invocación a la Virgen, recordando a los pueblos de Tierra Santa, a los pueblos ucraniano y ruso y al pueblo de Colombia afectado por el terremoto de los últimos días.
Vatican News Tras la Misa en la Solemnidad de la Asunción y su reflexión ante del rezo mariano del Ángelus, este 15 de agosto, el Papa ante una multitud de peregrinos y fieles presentes en la Plaza de la Libertán de Castel Gandolfo, aseguró que sigue "rezando en estos días por el pueblo colombiano que sufre a causa del terremoto"- Igualmente, su pensamiento se dirigió a todas las comunidades que "viven en situaciones difíciles", encomendándolas a la Virgen. Hoy deseo invocar su intercesión maternal en favor de aquellas comunidades que necesitan consuelo y esperanza. Pienso en nuestros hermanos y hermanas en Tierra Santa, tierra de María por excelencia. Pienso en los pueblos ucraniano y ruso, unidos por la devoción filial a la Santísima Madre de Dios. El Papa reafirmó su preocupación también por "los cristianos que sufren discriminación o incluso persecución". La Virgen asunta a la gloria del cielo, subrayó León XIV, "es un signo de esperanza y consuelo para todo el pueblo de Dios" y por esta razón añadió: Me uno a estas comunidades y a todos aquellos que viven en contextos difíciles, y junto con ellos invoco: “¡Santa María, ruega por nosotros!”. Además de saludar a la multitud, la esperanza con la que el Papa clausuró el Ángelus, citando el Ángelus de mañana domingo, es que todos puedan "experimentar un tiempo de descanso, para recuperar cuerpo y espíritu, también con buena lectura y en contacto con la naturaleza".